Pequeños relatos de ¿Terror? y misterio diversos, con temas realistas o fantásticos como son las típicas historias de vampiros, hombres lobo, demonios, etc. La muerte y la sangre están presentes en la mayoría de ellas. No esperéis obras de arte pues todas son creadas por mí, aunque espero de todo corazón que os gusten.

Un saludo.

Kamy

sábado, 14 de mayo de 2016

Muerte

El silencio inundó el lugar.
Los gritos aún resonaban en mi mente. Aquellos gritos ahogados entre lagrimas y sollozos; los gritos que yo mismo había causado.
Observé entonces aquellos ojos negros, tan vacíos ahora y apagados. Mis manos aún sujetaban aquel fino y delicado cuello ahora amoratado por la presión.
Aún aturdido por lo sucedido me senté en la cama, había sucedido todo tan rápido que no había sido capaz de comprenderlo hasta ahora. Sobre el frío suelo yacía un cuerpo sin vida; el cuerpo de la mujer que amaba.
Con el corazón acelerado traté de recomponer los hechos pero las imágenes que se sucedían en mi mente eran aquellos momentos felices que compartimos. Su amable sonrisa, su inocente mirada y sus ganas de vivir. Le arrebate todo aquello en apenas unos minutos, y me lo arrebaté a mi mismo.
Recordaba sus pequeñas manos cogiendo las mías. Parecía tan pequeña y frágil, y sin embargo, siempre estaba en los malos momentos esperando con una amplia sonrisa. Llegué a pensar que siempre sonreiría así junto a mi, pero con el tiempo se fue apagando. No lo entendía, su sonrisa era lo que a mi me daba la felicidad pero se empeñaba en negarmelo, se había vuelto cruel.
Arrodillado junto a ella cerré sus parpados, así podría descansar mejor. Pensaba que estaríamos siempre juntos, formaríamos una familia y envejeceríamos. Siempre juntos. También fue una mentira.
La cogí entre mis brazos, su piel pálida se estaba enfriando, incluso había perdido el rubor habitual de sus mejillas. Ya no estaba, no estaría allí nunca más. Ahora comprendía que nunca es mucho tiempo. Demasiado.
Al oler su perfume recordé cuanto le gustaba ser sorprendida con un beso o un abrazo, aunque fingiera estar molesta siempre se le escapaba una risita y terminábamos por no poder despegarnos el uno del otro. Añoraba sus caricias y sus labios.
Logré recordar el motivo de la discusión. Ella se había acercado con una mirada molesta y me recriminó que pasaba demasiado tiempo fuera de casa y cuando estaba siquiera la miraba a los ojos. Eso me había enfurecido así que traté de irme pero me retuvo. Forcejeamos y terminó así... Pero si lo pienso mejor ella estaba llorando, y no fue un reproche sino una suplica. Yo la dejé sola.
Por más que lo intentaba no podía recordar las ultimas conversaciones que habíamos tenido. Ella me hablaba pero yo no la escuchaba, solo sonreía cuando ella lo hacía. Creí que con eso bastaba para que fuera feliz. Aún ahora desconozco todo aquello que la atormentaba porque me negué a escucharla cuando rogaba por mi ayuda.
Siento nauseas de repente. Siempre creí que ella era la única que no quería comprenderme. ¿Hasta que punto me equivoque? Siempre fuí yo, fue mi culpa que se apagara su luz y ahora no puedo decirle cuanto lo siento.
Corro al baño, siento que voy a vomitar pero entonces algo me llama la atención. Por algún motivo todo tiene sentido ahora. Ella quería contarme que íbamos a ser padres. No puedo evitar sonreír al saber la noticia, debo reunirme con ellos y recuperaremos la felicidad que perdimos. Sé que me perdonaras por lo que hice. Siempre lo has hecho.